lunes, 30 de enero de 2012

Todas estas veces que he caído, no me he echo daño. Todas estas veces que he llorado era para que la gente viera que pronto iba a comenzar mi nuevo capítulo de mi vida. Si reía, era porque pronto tenía que llorar. Si me caía era para tener una razón por la que reírme después en tus narices. Si nunca he llorado, pues ... es que no tenía porqué llorar y caer; pero eso es algo imposible.

-¡No! Yo nunca he llorado.-dicen algunos.
-¿Como que no?- responden algunas.
-Pues eso, que no he llorado en mi puñetera existencia.
Y ahora llega una y dice:
-Eso es mentira, llorar has llorado. Si no ha sido por algún tema de novias o familiar, habrás llorado en el parto cuando saliste de la barriga de tu madre.

Porque, llorar, lo hemos echo todos, y si has llorado, no te avergüences.
Sé tu misma, baila a tu manera, ríe a carcajadas, disfruta de la edad que tienes, porque, como el humo del tren que se  lleva el viento, tu edad se la llevará el tiempo.


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